¿Si necesitas un electricista, a quién acudes? . . . ¿A un albañil que se las sabe todas o a un experto en electricidad?
Igual ocurre con nuestra salud, si eres mayor de 40 años, o si en tu familia viven o han vivido algunas personas con trastornos cardiovasculares, debes acudir a un especialista: el cardiólogo, o si es de tu interés personal, la cardióloga.
Sólo mediante un examen médico adecuado, y algunos exámenes de laboratorio puedes saber si perteneces a ese grupo de individuos de alto riesgo, que hoy día es cada vez más numeroso.
Exámenes rutinarios y sencillos, pero de manera metódica, pueden ayudarte a saber si eres una persona con problemas de tensión arterial, que es una de las causas más elevadas de accidentes cardiovasculares, o si eres un individuo con problemas de triglicéridos y colesterol, que conforman el terreno perfectamente abonado para desarrollar enfermedades de este tipo.
Un verdadero especialista puede establecer un buen diagnóstico después de una rutina de exámenes que pueden ser simplemente hacer un seguimiento a la presión arterial, con un tensiómetro (esfigmomanómetro) y un estetoscopio (fonendoscopio) o hacer una prueba de esfuerzo, con equipos profesionales de avanzada.
Como consecuencia del alto índice de afectados con esta condición, la cardiología se ha desarrollado vertiginosamente, y cada día aparecen nuevos medicamentos, terapias, dietas, rutinas de ejercicio físico, cada vez más innovadores con el propósito de brindar al paciente mejores expectativas de vida.
Una enfermedad cardiaca, no tiene necesariamente que acabar con tu vida, por lo que lo más importante es un diagnóstico a tiempo, para de esa forma tomar las medidas adecuadas y así disfrutar de una vida de calidad.
La automedicación puede producirnos consecuencias graves en nuestra salud y en nuestra economía, no se automedique. La automedicación puede tener malos resultados.